|
|
| |
|
|
|
paisajes
y campiña
|
|
|
|
|
|
|
calles
del Pueblo
|
|
|
|
|
|
|
otros
rincones
|
|
|
|
|
|
|
bosques
de
robles y castaños
|
|
|
|
|
|
|
castaños
centenarios
|
|
|
|
|
|
| el
cerezo |
|
|
|
|
|
| senderos
y caminos |
|
|
|
|
|
rio,
regatos
arroyos y gargantas |
|
|
|
|
|
servicios
en el Municipio |
|
|
|
|
|
| las
fiestas del Pueblo |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
ituado
en el norte de la provincia de Cáceres, la población
de Casas del Castañar se asoma al Valle del Jerte desde finales
de la Edad Media en el corazón de la Sierra de San Bernabé. La localidad
se asienta a más de seiscientos metros de altitud sobre una pronunciada
pendiente a los pies de un extenso bosque de robles y castaños.
La espesura de este monte –territorio de caza al que se refirió
Alfonso XI en su libro de montería– se combina con hectáreas y hectáreas
de terreno sembrado de cerezos. Bancales que descienden de manera
ordenada y escalonada, salpicados de higueras, viñedos y olivares,
hasta alcanzar la margen izquierda del río Jerte. El origen de este
pueblo serrano se encuentra al remanso de estas aguas cristalinas,
atrapado entre zarzales y matorrales de los que emergen las ruinas
de una antigua iglesia y algunos muros de viejas construcciones
del despoblado de Asperilla. Viviendas que fueron levantadas
sobre un cerro junto al antiguo Camino Real.
Su
fundación es imprecisa, en tiempos de la Reconquista, cuando el
Rey Alfonso VIII ganó estas tierras a los moros, pero inmediata
–dicen las crónicas- a la ciudad de Plasencia, fechada a finales
del siglo XII. La población de Casas del Castañar es un desdoblamiento
ladera arriba de Asperilla. La nueva aldea surgió entre la arboleda
en algún momento de la segunda mitad del siglo XV como un conjunto
irregular de sequeros de castañas. Casi de inmediato, algunos vecinos
de Asperilla decidieron establecerse de por vida al cobijo de los
árboles de los que dependía su existencia. Aquellas casas de campo
en origen se fueron transformando de manera apresurada en viviendas
de uso permanente.
El
resultado fue un complejo urbanístico de arquitectura entramada
que se ramificó, cuesta arriba o cuesta abajo -según se mire-, en
torno a la iglesia de San Juan Bautista, construida en el siglo
XVI. Durante casi trescientos años ambos pueblos coexistieron a
regañadientes tratando de delimitar su territorio hasta que bien
entrado el siglo XVIII Casas del Castañar terminó por engullir a
su aldea matriz, Asperilla.
TEXTO: Jose Luis Expósito
|